Familias reconstituidas, una segunda oportunidad: ¿es posible lograr la estabilidad marital?

En Colombia viene aumentando el número de familias reconstituidas. La última Encuesta Nacional de Demografía y Salud reveló que alrededor del 30 % de mujeres y hombres entre los 40 y los 49 años ha conformado familias reconstituidas; es decir, aquellas que son conformadas después de haber tenido un divorcio, una separación o el fallecimiento de uno de los cónyuges y en la que alguno o ambos cónyuges aportan hijos de la primera unión. Así mismo, el 14 % de las familias colombianas vive con hijos de uniones anteriores.

De acuerdo con lo anterior, Victoria Cabrera, profesora del Instituto de La Familia de la Universidad de La Sabana, junto con Hugo Salgado, Alba Luz Torres y Andrés Álvarez, estudiantes de la Maestría en Asesoría Familiar y Gestión de Programas para la Familia, realizaron un estudio con 437 personas que habían conformado una familia reconstituida. El estudio se titula Factores que explican la estabilidad marital de las familias reconstituidas, en  este explicaron cómo se logra la estabilidad marital en dichas familias, a partir de las actitudes (favorables o desfavorables) hacia el matrimonio, las relaciones familiares y la funcionalidad familiar.

En dicho estudio se encontró que:

  • La estabilidad marital de familias reconstituidas se favorece cuando los miembros de la díada matrimonial consideran que se sienten cómodos y satisfechos con su rol de padre/madre o de padrastro/madrastra, se sienten apoyados y en armonía con el excónyuge de la pareja actual. Cuando estas relaciones están cargadas de alta reactividad emocional y conflictos, se puede ver en crisis la estabilidad de las familias.
  • Saben balancear sus tiempos en familia con sus actividades laborales, se sienten apoyados, escuchados cuando están en crisis y consideran que su familia les permite crecer y satisfacer sus necesidades personales de manera eficiente.
  • Asimismo, la estabilidad marital aumenta cuando los cónyuges desde edades tempranas aprendieron a tener ideas favorables hacia el matrimonio, estos aprendizajes los adquirieron de su familia de origen, del contexto escolar o de los amigos. Por el contrario, cuando la familia, la escuela o los amigos tienen ideas desfavorables hacia el matrimonio o lo desprestigian, las personas tienden a desanimarse con la relación a contemplar más la separación.
  • Se plantean más expectativas sobre las mujeres que sobre los hombres, se espera que ellas se involucren más emocionalmente con la familia reconstituida y cumplan más tareas de cuidado de las personas.
  • Los padrastros y madrastras tienen una tendencia a asumir comportamientos que buscan afinidad con sus hijastros (as) y, así, contribuir a la estabilidad de las relaciones familiares. Es necesario facilitar la relación entre unos y otros, con el fin de que las familias reconstituidas sean más funcionales.
  • Las personas con vínculo religioso tienden a tener actitudes e ideas más favorables hacia el matrimonio y mayor satisfacción con la familia que han constituido.

La estabilidad marital aumenta cuando los cónyuges desde edades tempranas aprendieron a tener ideas favorables hacia el matrimonio, estos aprendizajes los adquirieron de su familia de origen, del contexto escolar o de los amigos.

Recomendaciones del estudio para promover la estabilidad marital en estas familias

  • Las mujeres se sienten más atrapadas en su rol de madres o madrastras, por lo cual es necesario promover el fomento de relaciones poco conflictivas, en las que se asuma el pasado de la persona, se promueva una relación solidaria con el/la excónyuge y con los hijos concebidos en uniones anteriores y en la unión actual.
  • Asimismo, impulsar políticas empresariales tendientes a equilibrar las labores del hogar y las actividades laborales.
  • Quienes cuentan con un matrimonio con vínculo religioso tienen actitudes más favorables hacia el matrimonio, esto manifiesta la necesidad de educar a las personas desde temprana edad con ideas acerca de que el matrimonio contribuye al bienestar y a la realización de los cónyuges, y no a la supresión de la libertad y la autonomía.
  • Las madrastras y padrastros presentan mayor nivel de estabilidad marital; sin embargo, las mujeres presentan mayor conflicto con su rol. Es pertinente diseñar programas, proyectos e intervenciones clínicas que promuevan estrategias de disminución de la tensión en las relaciones familiares de las segundas uniones.

 

Finalmente, los autores explican que, en general, los promotores de la institución familiar deben buscar establecer políticas educativas que viabilicen ideas y actitudes favorables hacia el matrimonio como mecanismo de promoción de la estabilidad marital, en todas las familias en general.